Colegio Ciadi

Mostrarte tal cual eres es una virtud

Una de las principales enseñanzas en el modelo de educación basado en inteligencias múltiples es lograr que tus hijos desarrollen al máximo sus capacidades, por eso es importante mostrarles que el que a ellos les guste hacer cosas que a otros niños no, es una virtud y no una debilidad, además de ayudarlos a gestionar sus sentimientos para que descubran que es lo verdaderamente importante para ellos. 

La autenticidad no va de ser originales o de no imitar a los demás. Trata más bien de los valores y de saber comprender y actuar conforme a lo que es importante en esta vida. Una persona auténtica, ya sea un niño o un adulto, procura decir siempre la verdad, es responsable de su trabajo, de sus deberes y también de sus actos tanto si son correctos y como si no.

Por otro lado, la autenticidad quiere decir saber gestionar los sentimientos y las emociones y, además, darles el lugar que se merecen; no escondo cómo me siento, sino que lo comparto con los demás. Las conductas y los actos son coherentes con uno mismo y también con los que tenemos a nuestro alrededor. Y, último y más importante, la autenticidad trata de ser uno mismo y de no dejarse llevar por los estereotipos que parecen querer marcar la vida de todos.

Desarrollar este valor no es sencillo, lleva su tiempo. Actuar como se piensa no es fácil, menos aún si queremos ser aceptados por los demás. ¿Qué podemos hacer para ser personas auténticas? ¿cómo enseñar a nuestros hijos a serlo desde que son pequeños?

La autenticidad es un valor en sí mismo que, a su vez, engloba otros tantos valores muy importantes hoy en día:

1. Respeto a uno mismo y a los demás

Respetamos a los demás, podemos no estar de acuerdo con sus opiniones, pero lo que sí podemos hacer es escucharlas y valorarlas. También nos respetamos a nosotros mismos como personas maravillosas que somos con nuestras cosas buenas y con otras que hay que mejorar. La autenticidad y el respeto también quiere decir quererse, valorarse, ver nuestras mejores cualidades, sentirnos orgullosos de nosotros mismos y decirnos palabras sinceras de ánimo y de cariño.

2. Responsabilidad con lo que uno hace

Ponte que tu hijo hace algo que no debe, por ejemplo, hablar mal a un compañero de clase. La autenticidad le va a enseñar a reconocer que eso no está bien, a saber, pedir perdón y a tratar de no volver a hacerlo. Además, la responsabilidad me recuerda lo que debo hacer, ya sea llegar a mi hora a la escuela o escuchar cuando el profesor está explicando la lección.

3. Conocimiento de las fortalezas y debilidades

Analizo mis puntos fuertes, me siento orgulloso de ellos y sigo por esa misma línea. A su vez, me centro en mis debilidades y límites, los acepto y me pregunto a mí mismo si puedo hacer algo para superarlos. Este tipo de retos aumentan la seguridad y la confianza en uno mismo.

4. Rechazo a seguir los estereotipos

El estereotipo, esa imagen que me marca la sociedad y que me dice qué es la mejor, siempre va a estar ahí, pero eso no quiere decir que yo la tenga que seguir. Como persona que soy, tengo que tener mis propias metas, objetivos e ideales.

Tips para ayudarlos a ser auténticos

– Refuerza la autoestima de tus hijos

La autenticidad por la que nos guiamos tiene una estrecha relación con nuestra autoestima, confianza y bienestar; refuerza todo lo que puedas estos pilares básicos y te resultará mucho más sencillo lograr que tus hijos sean niños auténticos.

– Bríndales amor y apoyo incondicional

Mamá y papá vamos a estar siempre ahí para ti, para cuidarte, quererte, mimarte y protegerte por encima de todo. También te vamos a dar espacio para que cometas tus propios errores y aprendas de ellos. Te apoyaremos en todo, incluso cuando sepamos que no tienes razón. ¡Seremos tu escudo y tu estrella de la buena suerte! Léelo, piénsalo y replícalo.

– Establece una comunicación positiva y abierta

Habla con tus hijos siempre, pregúntales qué tal les ha ido el día, si tienen tarea y a que han jugado en el patio. Cuéntales qué has hecho tú hoy, cómo te sientes y pídeles un abrazo de vez en cuando. Alégrate por los pequeños detalles que te regalan. Crear una comunicación positiva y abierta desde la primera infancia os aportará mucho como familia unida.

– No te olvides de las reglas y los límites

Otro factor clave de la autenticidad son las reglas y los límites. Deben estar ahí para guiarnos y para decirnos ‘así sí’, ‘así no’. Sin embargo, y solo de vez en cuando, esas normas también nos las podemos saltar. Por ejemplo, entre semana no se ve la televisión, pero, solo por este martes, podremos ver juntos un episodio de nuestra serie favorita.

– Aprende a decir, ¡también es importante!

Para educar a nuestros hijos según el valor de la autenticidad tendremos que enseñarles a saber decir que no. Decir que no cuando un compañero se mete con otro y nosotros nos negamos a hacer lo mismo. Decir que no cuando nos animan a ir al parque, pero en verdad no nos apetece. Decir que no cuando nos demos cuenta que las normas no son las correctas. Es decir, saber escuchar, pero también tener voz y personalidad propia.

Con información de Guía Infantil

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